Nuestra historia
Más de setenta años de Navidad italiana, desde un taller florentino de 1946 hasta hoy.
Nuestra historia
Una familia de empresarios entre Europa y África
La historia de Moranduzzo nace en Castello Tesino con Egidio, primogénito de once hermanos, que pone en marcha un próspero negocio hotelero en Mozambique. Adolfo, hermano de Egidio, se casa con Olga Krasirova y abre dos prestigiosas joyerías en Moscú y Kiev. Espíritu internacional, visión empresarial y determinación caracterizan a la familia desde el principio, creando los cimientos de una tradición destinada a dejar huella durante más de un siglo.
Un osito de trapo salva a la familia de la revolución rusa
En 1917 la revolución rusa obliga a Adolfo y Olga Moranduzzo a huir, dejando atrás casi todos sus bienes. Olga, con gran valentía, esconde algunos diamantes dentro del osito de trapo «Bruno». Ya en Italia, esos diamantes resultarán decisivos para iniciar una nueva actividad y asegurar el futuro de la familia. Un episodio símbolo de valor y resiliencia, uno de los relatos más significativos de la historia de Moranduzzo.
En Toscana se abre un nuevo capítulo empresarial
En los años veinte Adolfo y Olga Moranduzzo se establecen en Florencia e inauguran una elegante tienda de arte sacro y bisutería en Via Condotta 19, en el corazón histórico de la ciudad. El negocio se convierte rápidamente en un referente de refinamiento y calidad, afirmándose como símbolo de excelencia artesanal y sentando las bases de un vínculo duradero de la familia con Florencia.
La nueva generación toma el timón de la empresa
En 1938 Dario y Elena Moranduzzo compran a sus tíos Adolfo y Olga la tienda de Via Condotta. Una transición que marca un relevo generacional fundamental, con entusiasmo y talento empresarial. Con su energía y su visión, Dario y Elena empiezan a trazar un nuevo camino, dando forma a un futuro de innovación que llevará a la empresa a convertirse en símbolo de la Navidad italiana en el mundo.
Nace la primera fábrica italiana de decoración navideña
Terminada la Segunda Guerra Mundial, Dario Moranduzzo regresa a Florencia lleno de ideas. En 1946, inspirado por los soldados estadounidenses, funda la primera fábrica italiana de decoración navideña. En 1947 produce el primer adorno: un carámbano galvanizado en plata, símbolo de renacimiento y esperanza para la Italia que salía de la guerra. Nace así un icono destinado a representar para siempre la Navidad italiana.
La guirnalda de PVC y la bombilla de guisante revolucionan la Navidad
Los años cincuenta marcan un giro gracias a dos innovaciones: la guirnalda de PVC en 1952 y la bombilla de guisante en 1954. Invenciones que redefinen el sector, con nuevos diseños, mayor seguridad y amplia difusión. En 1959 las «Italian White Lights» de Moranduzzo iluminan la prestigiosa Quinta Avenida de Nueva York, confirmando el éxito internacional de la empresa florentina.
Moranduzzo inventa el árbol de PVC
En los años sesenta Moranduzzo crea el árbol de Navidad artificial de PVC, todavía hoy referencia absoluta del sector. Una tecnología que revoluciona los árboles navideños gracias a la seguridad del PVC ignífugo. En 1963 Philips adquiere la línea de producción de bombillas navideñas de Moranduzzo; en 1966 se inaugura la gran sede productiva de Scandicci, símbolo del crecimiento industrial de la marca.
Más allá de la crisis energética y un incendio devastador
Los años setenta ponen a prueba a Moranduzzo: la crisis energética de 1973 golpea el sector de las luces navideñas y en 1978 un incendio destruye la sede de Scandicci. Ese mismo año Dario Moranduzzo registra la patente n.º 022889 del árbol artificial con hojas curvas, concedida en 1985. Con tenacidad, la familia decide reconstruir de inmediato, demostrando una vez más su capacidad de responder a las dificultades.
Moranduzzo se convierte en sinónimo de belén artístico en el mundo
En 1982 Moranduzzo adquiere Cromoplasto e inicia una colaboración exclusiva con el escultor Martino Landi. Nace así la prestigiosa línea de belenes Landi, que se afirma por originalidad y calidad artística y conquista los mercados internacionales. La década trae también importantes campañas televisivas y colaboraciones con marcas prestigiosas como Gucci y Ferrero, consolidando el prestigio de la marca.
El belén Moranduzzo conquista al Papa Juan Pablo II
En los años noventa Moranduzzo refuerza su imagen nacional con campañas en cabeceras como Famiglia Cristiana, llegando a millones de familias. En 2000 participa en un prestigioso concurso internacional de Caritas dedicado a las figuras más bellas: el belén Landi vence y recibe la bendición especial del Papa Juan Pablo II, convirtiéndose oficialmente en símbolo de excelencia espiritual y artística.
Una década entre importaciones y pérdida de las raíces
Los años dos mil marcan un momento delicado: la búsqueda de mayor facturación aleja a la empresa de sus propias raíces. Progresivamente Moranduzzo pasa a ser más importadora que fabricante, perdiendo el foco en la calidad y en la identidad italiana que la habían hecho célebre. Una década crucial, que pone en peligro no solo la solidez financiera sino también el patrimonio construido en medio siglo.
El regreso a los orígenes y el relanzamiento del Made in Italy
En 2012 una delicada fase familiar amenaza el futuro de la empresa, pero la tercera generación reacciona con fuerza. Dario, Matteo y Valeria Moranduzzo relanzan la compañía eliminando las importaciones y volviendo a las raíces del Made in Italy más auténtico. Nacen nuevas colecciones exclusivas y colaboraciones prestigiosas, demostrando que la familia y el vínculo con el territorio son los cimientos más sólidos para innovar.
Un legado que se hace estilo de vida, todo el año
Hoy Moranduzzo transforma su patrimonio en colecciones sin estación, capaces de habitar cualquier ambiente y cualquier época del año. Con Firenze 1946 la marca narra momentos clave de su historia a través de elegantes objetos de regalo; la línea Signora Flaim une la elegancia del campo toscano al living y al garden design. Cada creación lleva consigo más de setenta años de historia, embajadora de un estilo atemporal.